Mostrando entradas con la etiqueta Los Abrazos Rotos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los Abrazos Rotos. Mostrar todas las entradas

25 may 2009

Festival de Cannes: Palmarés



Se acabó la 62 edición del Festival de Cannes ayer con la publicación de un palmarés que, si bien en sus premios principales eran previsibles y merecidos, resultó demasiado complaciente con muchas de las películas ya que al final hasta 10 películas diferentes configuraron el palmarés oficial.

La palma de Oro fue para The White Ribbon, de Michael Haneke. Se podía esperar tal premio porque la presidenta del jurado era Isabelle Huppert, a quien Haneke ha dirigido en varias ocasiones. No se puede hablar de favoritismos, ya que la cinta fue la mejor recibida en el festival, junto con Un Prophete, de Jacques Audiard, quien se alzó con el Gran Prix, que el jurado no quiso que se fuera de vacío.

El jurado también se sacó de la manga un premio de homenaje a Alain Resnais por su contribución al cine, que en esta edición presentaba Malas Hierbas, una nueva muestra de que sigue en plena forma.

A partir de aquí se premiaron varias películas que nadie contaba con ellas para recoger ningún premio. Los actores Charlotte Gainsbourg (por Antichrist de Lars von Trier) y Christoph Waltz (por Inglorious Basterds de Quentin Tarantino) se llevaron los premios a la actuación.

Brillante Mendoza con Kinatay fue designado como mejor director, premio que causó polémica en La Croisette ya que no convenció su vistoso juego formal, así como el premio al mejor guión (Spring Fever de Lou Ye) y el premio del jurado, ex aecuo para Fish Tank, de Andrea Arnold y para Thirst, de Park Chan Wook, que parece que no convencieron a la crítica pero si al jurado.

La delegación española no se fue de vacío, el premio Vulcain al mejor artista/técnico se lo llevó Aitor Berenguer por el sonido de Map of the sounds of Tokyo, la película de Isabel Coixet que no gustó mucho en su presentación en el festival.

No obtuvo nada Almodovar con sus Abrazos Rotos. De hecho, su participación en el festival responde más a su "romance" con el festival y con el público galo que a un concurso a competición propiamente dicho, y es que no es muy común que Cannes estrene films ya estrenados en sus países de origen.

Del resto de españoles, Amenábar gustó con Ágora aunque quedó fuera del reducido palmarés de Une Certain Regard. Hierro de Gabe Ibáñez se exhibió en la Quinzenne des Realizateurs y Alex Brendemuhl, que debutaba como director con un corto en competición tampoco se pudo hacer con ningún premio.

Esta es toda mi crónica como quedado especial del Festival de Cannes.

12 abr 2009

Los Abrazos Rotos





Valoración: 4/10






Lo que le pasa a Almodóvar en esta película no es nuevo. Lo alabamos tanto después de rodar Volver (nominación al OSCAR de por medio) que entre todos lo subimos al cielo. Y resulta que ahora, con esta baja de golpe a los infiernos.


No es nuevo porque ya le pasó tras cosechar grandes éxitos con Hable con ella (OSCAR de por medio)e inmediatamente rodó la fallida La mala educación.


Si nos fijamos, parece que Almodóvar fracasa cuando va a contar la gran historia de su vida. En La mala educación contaba la historia de su infancia y adolescencia. Ahora, con Los Abrazos Rotos nos acerca la historia de un director de cine que pierde a su musa y amor de su vida y al mismo tiempo la vista.


Almodóvar se gusta tanto, se fija tanto en todos los pequeños detalles que rellenaban sus historias y que le han dado tanto éxito que pretende hacer de eso un relato, pero la jugada esta vez le sale mal. Vemos una película ensimismada en sus propias tonterías (vease el film dentro del film que es un homenaje a Mujeres al borde de un ataque de nervios) y que a la postre resulta hasta difícil de comprender, ya que yo ahora mismo (y después de un par de días de reflexión) no podría decir de que va esa peli o que saco yo de ella.

Algunas cosas están tan desnaturalizadas que se ven ridículas, como algunas confesiones forzadísimas que son hasta previsibles. Los actores están tan caricaturizados que no están al nivel de otras películas de Almodóvar y la puesta en escena es tan autocomplaciente con el cine del director manchego que hace que no se lea con naturalidad.

En resumen, lo que pretendía ser una obra tan calculada que funcionara sola no acaba de ir porque se le ven las costuras.